El texto alternativo de una imagen no es un mero requisito técnico: es la llave que permite a personas con discapacidad visual acceder al mismo contenido que cualquier otro usuario. Sin embargo, su redacción suele descuidarse incluso en proyectos bien diseñados. A continuación, repasamos los cinco errores más habituales al escribir alt text y cómo solucionarlos, desde una perspectiva profesional que cualquier equipo de desarrollo o editor debería integrar en su flujo de trabajo.
El primer error clásico es empezar la descripción con 'imagen de' o 'foto de'. Los lectores de pantalla ya anuncian automáticamente que se trata de una imagen; repetirlo solo genera redundancia y entorpece la comprensión. Lo correcto es comenzar directamente con lo que la imagen muestra: por ejemplo, 'niña leyendo un libro en un parque'. Esta práctica, aparentemente sencilla, es una de las más ignoradas incluso en aplicaciones a medida donde la experiencia de usuario es prioritaria. Solo hay una excepción: los retratos, donde iniciar con 'retrato de' puede ser útil porque el propio formato añade contexto.
El segundo fallo es omitir el texto que aparece dentro de la imagen. Si una gráfica, un banner promocional o una tarjeta con cita incluye palabras, ese contenido debe repetirse exactamente en el alt text. Los lectores de pantalla no pueden extraer texto incrustado en un archivo gráfico. Esto es especialmente crítico en paneles de servicios inteligencia de negocio como Power BI, donde los dashboards suelen contener valores numéricos o etiquetas clave. Ignorarlo significa que una parte de la audiencia pierde información que el resto ve sin esfuerzo.
El tercer error es la vaguedad. Describir una imagen como 'una persona haciendo algo' no aporta ningún valor. El alt text debe responder a la pregunta: ¿por qué está esta imagen aquí y qué información relevante transmite? Si la fotografía muestra a un empleado usando un sistema de análisis con inteligencia artificial, la descripción debería detallar esa acción y su propósito. En contextos empresariales donde se utilizan agentes IA para automatizar tareas, una imagen sin contexto adecuado puede malinterpretar todo un flujo de trabajo.
El cuarto error concierne a las imágenes funcionales: botones, iconos enlazados o llamadas a la acción. En estos casos, el texto alternativo debe describir la acción que ocurre al hacer clic, no el aspecto visual del elemento. Un icono de lupa no debería describirse como 'lupa', sino como 'buscar'. Este matiz es fundamental en el desarrollo de software a medida donde cada interacción cuenta. Las empresas que integran ia para empresas deben cuidar especialmente estos detalles, pues los flujos automatizados dependen de que los usuarios comprendan cada paso.
El quinto error es poner alt text a imágenes que no lo necesitan. Elementos puramente decorativos, como patrones de fondo o separadores visuales, deben dejarse vacíos (alt='') para que el lector de pantalla los ignore. Añadir descripciones innecesarias genera ruido y fatiga cognitiva. Lo mismo ocurre cuando el texto circundante ya explica la imagen: repetirlo es redundante. En proyectos que manejan ciberseguridad y entornos críticos, la claridad y la ausencia de distracciones son esenciales para mantener la eficiencia operativa.
Escribir buen texto alternativo no lleva más de un par de minutos por imagen, pero su impacto es enorme. Equipos que forman parte de servicios cloud aws y azure o que desarrollan soluciones con inteligencia artificial deberían incluir esta práctica como parte de su cultura de calidad. Recordar que el alt text no es un checkbox final, sino una parte más del diseño inclusivo. Probar con un lector de pantalla real revela de inmediato las carencias y convierte la accesibilidad en un hábito, no en una ocurrencia.

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