En las zonas rurales de India, la brecha de género en ciencia y tecnología no es solo una estadística: es una realidad que limita el futuro de millones de niñas. Mientras que a nivel mundial solo el 28% de la fuerza laboral en STEM es femenina, en comunidades como las de Maharashtra y Karnataka —donde el matrimonio infantil y las responsabilidades familiares pesan más que el aula— las tasas de abandono escolar femenino se disparan entre los 11 y 14 años. Para cambiar esta dinámica, el IEEE, a través de su sociedad de circuitos y sistemas (CASS), lanzó el proyecto Women in Science, Engineering (WiSE), un programa inmersivo de cinco días que combina aprendizaje práctico, referentes femeninos y compromiso familiar. Este artículo analiza cómo WiSE está transformando vidas y qué lecciones ofrece para la industria tecnológica global, incluyendo cómo empresas como Q2BSTUDIO pueden inspirarse en este modelo para impulsar el talento STEM desde la base.
El programa WiSE, financiado con 80.000 dólares por IEEE CASS, selecciona cada año entre 160 y 200 niñas de áreas rurales y tribales para asistir al campus del Instituto Indio de Tecnología de Bombay (IIT-B). Allí, durante una semana, las participantes trabajan en equipos reducidos supervisados por voluntarios y profesores. El corazón del programa es la metodología Break-Make-Program (BMP): desarmar dispositivos, entender su funcionamiento, reconstruirlos y mejorarlos. Las sesiones incluyen bioluminiscencia con bacterias, vehículos autónomos submarinos y la construcción de un robot teledirigido como proyecto final. “La idea es que las niñas vean que pueden desmontar un problema y volver a armarlo con sus propias manos”, señala Rajiv Joshi, creador del proyecto e investigador principal en IBM Watson Research Center.
Pero el impacto de WiSE no termina en el campus. Cada niña recibe un kit de construcción, desarrollado por estudiantes del laboratorio de Rajesh Zele en IIT-B, que puede llevarse a casa y compartir con su comunidad. Así, el conocimiento se multiplica: Sushi Pawar, una participante de la primera edición, construyó un dron durante el programa y luego lo presentó al primer ministro Narendra Modi en el evento nacional Pariksha Pe Charcha, demostrando que una niña rural puede llegar a los máximos niveles de visibilidad tecnológica. El programa también exige la participación activa de los padres, quienes deben asistir a reuniones trimestrales durante al menos cuatro años después del programa, asegurando que apoyen la continuidad escolar de sus hijas en un entorno donde la educación compite con el matrimonio precoz.
Uno de los pilares de WiSE son las “Winspirers” —mujeres que han triunfado en STEM o en otros campos superando obstáculos similares. Savita Dakle, una agricultora que abandonó la escuela tras el décimo curso, se casó y tuvo dos hijos, pero logró construir una coalición de más de un millón de agricultoras usando teléfonos móviles y redes sociales para compartir información sobre precios y cultivos. Su historia resuena con las participantes porque demuestra que las circunstancias no definen las posibilidades. “WiSE cambió mi perspectiva por completo”, afirma Ritu Ravindra Patil, otra alumna. “Conocer a esas mujeres me inspiró para aspirar a estudios superiores”.
Los resultados, aunque todavía no cuantificados empíricamente, son prometedores. Muchas jóvenes de la cohorte de 2023 continúan en la escuela y han optado por carreras técnicas. Tejswini Manoj Patil, por ejemplo, pasó de sentirse intimidada por la complejidad de la ciencia a una confianza activa: “Los proyectos prácticos me mostraron que soy capaz de resolver problemas reales”. Y Pallavi Bharti, que inicialmente quería ser médica, descubrió en la ingeniería una vocación que hoy persigue con determinación.
El modelo WiSE está siendo replicado por capítulos de IEEE CASS en Bangalore y Kerala, adaptando sus componentes a las necesidades locales. Jayesh Tanwani y Suman Dwivedi, en Bangalore, ya están llevando actividades de divulgación STEM a escuelas remotas de Karnataka. Alex James, en Kerala, ha integrado el enfoque BMP en su laboratorio de hardware de IA en la Universidad Digital de Kerala. Rajiv Joshi y Rajesh Zele esperan que el concepto cruce fronteras: han recibido solicitudes de información desde países de Asia, África y Europa. “Queremos marcar una diferencia en la vida de las jóvenes”, dice Zele. “Se trata de darles las habilidades para mantenerse en pie y la información para tomar buenas decisiones”.
Este enfoque de formación STEM desde edades tempranas tiene paralelismos directos con la forma en que las empresas tecnológicas abordan el desarrollo de talento. En Q2BSTUDIO, por ejemplo, la creación de aplicaciones a medida, la implementación de soluciones de inteligencia artificial y la automatización de procesos requieren profesionales con una base sólida en ciencia y tecnología. La brecha de género sigue siendo un desafío global: según el Foro Económico Mundial, solo el 28% de la fuerza laboral STEM son mujeres. Programas como WiSE no solo atacan esa desigualdad desde la raíz, sino que demuestran que la inclusión comienza mucho antes de la universidad, cuando aún es posible despertar la curiosidad y contrarrestar los sesgos culturales.
Para la industria, replicar este modelo significa invertir en programas de mentoría, kits educativos accesibles y alianzas con instituciones académicas. Las empresas que desarrollan software a medida, cloud computing con AWS/Azure, ciberseguridad y business intelligence con Power BI pueden beneficiarse de un ecosistema donde más mujeres accedan a carreras tecnológicas. La diversidad de género no es solo una cuestión de justicia social; también impulsa la innovación y la rentabilidad. Un equipo con perspectivas diversas resuelve problemas de forma más creativa y se adapta mejor a mercados globales.
WiSE termina su ciclo formal en 2025, pero su legado perdura en cada niña que ahora sueña con ser ingeniera, científica o desarrolladora. La próxima vez que una empresa tecnológica busque talento femenino, quizás lo encuentre en una aldea de Maharashtra donde una adolescente aprendió a construir robots con solo quince años. Como dice Joshi: “El talento es universal, pero la oportunidad no”. Y es responsabilidad de la industria crear esas oportunidades, desde programas educativos hasta entornos laborales inclusivos. En Q2BSTUDIO trabajamos cada día para que la tecnología sea más accesible y diversa, ofreciendo servicios de desarrollo de software multiplataforma, inteligencia artificial y automatización de procesos. Porque el futuro de STEM se construye hoy, y todos tenemos un papel que jugar.




