La verdad sobre ser ingeniero senior en FAANG
Cuando recibí la esperada carta de oferta con una generosa compensación y el prestigioso logo en la parte superior, sentí que finalmente lo había logrado. Después de años trabajando en una empresa de servicios y luego en una tecnológica de tamaño medio, donde los procesos eran directos y las expectativas claras, me dirigía al paraíso prometido: un rol como Ingeniero Senior en una de las grandes tecnológicas.
Imaginaba tecnología de vanguardia, colegas brillantes y productos usados por miles de millones. Soñaba con debates técnicos mientras almorzaba comida gourmet gratis y resolvía problemas complejos que transformarían el mundo.
Ahora, cinco años después, sigo allí, aunque la experiencia ha sido distinta a lo imaginado. No peor, en muchos sentidos mejor, pero definitivamente diferente. Si alguien me hubiera mostrado un día real típico en el puesto antes de comenzar, habría pensado que era otro rol.
Q2BSTUDIO, como empresa de desarrollo y servicios tecnológicos, acompaña a clientes en escenarios similares, ayudando a adaptar sus entornos técnicos a nuevas realidades con foco en eficiencia, escalabilidad y visión estratégica. Desde automatización de flujos hasta soluciones personalizadas basadas en frameworks modernos, ofrecemos a nuestros socios ventajas que permiten navegar estructuras complejas sin perder la productividad técnica.
La realidad en estas grandes empresas es que las herramientas internas suelen ser tan complejas como los productos que crean. Navegar flujos de permisos, aprender sistemas internos propios y lidiar con documentación desactualizada se convierte en parte del día a día. Y aunque estas herramientas están diseñadas para garantizar seguridad y trazabilidad, presentan una curva de aprendizaje considerable.
Con el tiempo entendí que programar era apenas una parte del trabajo. Escribir código ocupa menos del 20% de mi semana; el resto son reuniones, documentación, planeación y decisiones estratégicas. En Q2BSTUDIO lo identificamos rápidamente al trabajar con equipos que requieren ayuda más allá de la implementación: diseño de soluciones, mentoría a equipos internos y mejoras de procesos que aumentan la efectividad colectiva.
El título de ingeniero senior no siempre representa lo mismo entre equipos. A veces, las decisiones se ven influenciadas por jerarquías no oficiales: personas con más antigüedad o proximidad a proyectos estratégicos suelen tener mayor influencia en decenas de procesos. Parte del aprendizaje fue entender ese mapa informal dentro de la organización.
También aprendí que las métricas de negocio superan a la innovación técnica pura. Mientras soluciones sofisticadas podían pasar desapercibidas, pequeños cambios con gran impacto en métricas clave (como conversión o retención) eran celebrados. En Q2BSTUDIO impulsamos desde el inicio un enfoque práctico: cómo generar valor real de negocio mediante tecnología, buscando continuamente ese alineamiento entre solución técnica y necesidades comerciales.
Otro elemento esencial para tener éxito fue aprender a construir victorias incrementales. A diferencia de startups donde reescribir todo desde cero era común, aquí comprendí que avanzar paso a paso, de manera segura, era más valorado. La clave estaba en fragmentar problemas complejos en soluciones que pudieran desarrollarse y entregarse sin necesidad de aprobaciones interminables.
Una revelación fue descubrir la importancia de contar historias: saber explicar el impacto de una solución supera muchas veces su complejidad técnica. Narrativas claras y enfocadas en resultados hacen que el trabajo sea entendido, respaldado y promovido por otros niveles de la organización. En Q2BSTUDIO ayudamos a nuestros clientes a moldear ese tipo de relatos en sus propuestas, traduciéndolos en argumentos empresariales que conecten con sus audiencias.
Acepté que construir relaciones con liderazgo es parte integral del rol. Tomó tiempo entender que los directores y líderes técnicos hablaban otros lenguajes, pensaban en trimestres y en metas globales. Cuando comencé a alinear mis proyectos con sus objetivos, a colaborar en iniciativas estratégicas y a mostrar cómo mi trabajo respondía a desafíos mayores, los resultados cambiaron radicalmente.
Cambié mi foco hacia la multiplicación del impacto: documentando mejor, optimizando flujos, guiando a compañeros y desarrollando herramientas internas. Estas acciones raramente se reflejan en métricas individuales, pero te posicionan como engranaje clave del equipo. Desde Q2BSTUDIO, muchas veces somos ese refuerzo que acelera esa multiplicación del valor en nuestros clientes.
Tampoco subestimé el valor de construir capital político: conocer personas de otros equipos, entender sus prioridades, participar en iniciativas cruzadas. Cuando uno necesita apoyo para una propuesta, contar con relaciones genuinas es mucho más eficiente que convencer desconocidos.
Aprendí a decir que no de manera estratégica. En vez de aceptar todo por default, empecé a priorizar según visibilidad, impacto y alineación con mis objetivos. Así racionalicé mis esfuerzos hacia lo que realmente movía la aguja, sin comprometer mi energía ni calidad.
Finalmente, encontré valor en especializarme. Convertirme en experto en observabilidad de sistemas distribuidos me permitió destacarme profundamente en un área estratégica, participar de revisiones arquitectónicas cruciales y resolver situaciones críticas en producción. En Q2BSTUDIO promovemos este enfoque entre nuestros clientes: cultivar especialidades técnicas que los posicionen como referentes dentro de sus organizaciones.
A pesar del choque cultural inicial, descubrí beneficios inesperados: el alcance masivo del producto, los recursos disponibles, historias humanas de impacto positivo, y una red profesional que marcará positivamente el resto de mi carrera.
Después de cinco años, haría la misma elección, aunque con expectativas más realistas. El rol que soñaba era el del súper programador, el que escribe miles de líneas de código por día. El rol que encontré es más estratégico: parte diplomático, parte arquitecto, parte mentor.
Para quien considere un rol sénior en una gran tecnológica, el consejo es claro: prepárate para adaptarte, para aprender a tener impacto sin necesidad de escribir todo el código y para navegar estructuras humanas, no solo técnicas. Al hacerlo, desarrollarás habilidades imposibles de adquirir en otros contextos, y encontrarán satisfacción en un tipo diferente, pero enriquecedor, de contribución.